Agustin Gonzalez y los homenajes postumos.
Ayer conocíamos la noticia de la muerte del actor Agustín González a causa de una neumonía. En Sonia Blanco tenemos una reseña sobre la muerte de dicho actor. Es muy rara la película o serie española de cierta entidad y que contase con actores veteranos que no apareciera este actor en algún papel. A nosotros siempre nos recordaba al típico cascarrabias pero de gran corazón, contraponiendo su imagen a Manuel Alexandre, el típico abuelete de buen corazón.
Posiblemente en las próximas jornadas tendremos múltiples panegíricos sobre su figura, su gran calidad interpretativa incluso se emitirá alguna película homenaje en su honor. Sin embargo, en nuestro país siempre pasa lo mismo.
Sin polemizar sobre su calidad de actor ni compararle con otros actores fallecidos no hace mucho, pensamos que todos estos homenajes están fuera de lugar, porque se espera a la muerte del homenajeado. Poco antes de morir, Adolfo Marsillach en una entrevista a El País pedía que no se le hiciera ningún homenaje tras su muerte, ya que se tenían que realizar en vida. Tenemos la costumbre de homenajear a las personas una vez que ya es demasiado tarde. Mientras están vivos no damos importancia a sus carreras, ni a su categoría profesional ni personal. Pero una vez que han sonado las campanas por él, muchos gurus de la cultura o de distinto ámbitos, comienzan a llorar a su “compañero muerto”. Ahora vendrán directores jóvenes que dirán que nunca tuve la oportunidad de dirigirle, o que gran actor se ha perdido, etc., etc., etc. Sin embargo, ni se acuerdan del difunto mientras estaba vivo.
Esa es la actitud que criticamos a muchos personajes, que ahora se pondrán las medallas de ser grandes amigos o de haber querido trabajar con él, etc. sea Agustín González, sea Paco Rabal, sea quien sea. Por desgracia eso suele pasar cuando alguien muere y se le comienza a hacer homenajes póstumos.
Cuando murió Severo Ochoa decía que menuda diferencia entre España e Italia. Italia había rendido casi un funeral de estado aun gran actor (si la memoria no nos falla era Mastroianni) mientras que el funeral de Severo Ochoa había pasado casi de puntillas para esos gurus de la cultura que son los “programadores de televisión” y muchos políticos. Esperemos que poco a poco cambiemos esta mala costumbre y recordémosles mientras aun están vivos. Creemos que eso será mucho mejor y aprendamos de ellos, sean actores, literatos y científicos en vez de recodarles cuando ya no nos pueden enseñar nada.
Saludos a todos y que don Agustín Descanse en Paz.



