EL FOTOGRAFO
Estimados lectores, como en su dia dijimos que ibamos a publicar algun cuento o poema de vez en cuando propios o de amigos, les traemos hoy el siguiente cuento que esperamos les guste y les parezca interesante.
EL FOTOGRAFO
"Arthur Hodge tomaba un café en la terraza del Hotel Palacio del Mar. Desde su posición veía a sus “compañeros” ante la acristalada puerta y el portero con librea y sombrero de copa. Arthur bebió un sorbo de su café y se preguntaba que estaba haciendo allí.
Había finalizado de forma brillante la carrera de ciencias de la información. Podía haber entrado a trabajar en cualquier periódico local o regional. Tenia prestigio académico y contactos familiares. Sin embargo decidió aceptar una vacante en una desconocida agencia de noticias que se dedicaba a cubrir conflictos bélicos y demás desgracias en el Tercer Mundo y durante los últimos seis años siguió en directo y no por la CNN como muchos de sus compañeros, la mayor parte de los últimos conflictos bélicos.
Su don de lenguas, sus recursos a la hora de entrar en cualquier instalación o de contactar con personas desaparecidas le granjearon el aprecio y hasta cierto punto la envidia de muchos de sus colegas de la “vieja guardia”. Pero a pesar de que habían sido años de éxito a pesar de las penurias por las que tuvo que pasar en sus corresponsalías, había visto morir a muchos compañeros, por bandidos, por soldados que no sabían que había periodistas cerca, como le sucedió a Iosef, cámara de una televisión o por simples accidentes.
Necesitaba un descanso tras el ultimo conflicto, donde murió Iosef, junto a varios compañeros mas, tanto por las fuerzas regulares de ocupación de la Alianza Antiterrorista como por actos terroristas tras la ocupación de un país que pocos sabían donde estaba, pero muy rico en petróleo.
Quería un trabajo tranquilo y acepto como un favor personal a un amigo de sociedad ir a entrevistar a un famoso. Lo que menos le gustaba a Arthur era hacer un trabajo similar a lo que hacían los “buitres”, como tanto él como el resto de los corresponsales de guerra llamaban a los periodistas de “vísceras”. Era vergonzoso que los especialistas en temas tan apasionantes para la Humanidad como el ultimo divorcio de una persona aupada a la fama por actos horizontales fundamentalmente o por haber sido el sirviente de alguien que no era digno mas que de lastima hablase ante la muerte de un corresponsal como de nuestros compañeros de profesión. Algún articulista y novelista ya había clamado contra estos “colegas”, pero lo cierto es que cada día tenían mas audiencias o se mataban mas árboles para seguir sacando publicaciones tan importantes.
En definitiva cinco años de estudio y practicas en medios para terminar alabando a gente que no se merecía ni la más mínima atención o colaborar con “analfabetos funcionales” que no tenían ninguna información que aportar a la profesión tal como él la veía. Sin embargo, se volvió a maldecir para sus adentros ya que en esos momentos de lucidez y de critica recordó que allí estaba él.
No se podía quejar sin embargo. El café, pagado a precio de pasaporte de la Unión Europea en una ciudad ocupada, era muy bueno, y el camarero atento a cualquier indicación estaba siempre cerca, sin duda esperando una buena propina que Arthur no se la daría.
Malditas amistades se dijo de nuevo. Era mediodía y cada vez mas “compañeros” estaban allí. Por suerte su cámara de fabricación japonesa era de gran calidad. Nada que ver con las digitales que podrían facilitar un “retoque” antes de llegar a la redaccion. La suya era una cámara de verdad, como las de antes, toda mecanica y nada de electronica. Era una verdadera leica. La tenia sobre la mesa al lado de una pequeña libreta de tapas duras que siempre llevaba con él y donde anotaba datos o realizaba croquis importantes. Su objetivo era lo suficiente potente para la distancia a la que iba a sacar él las fotos. Mas tarde, cuando todos se fueran, se acercaría al recepcionista y con un buen soborno podría llamar por teléfono al famoso y presentarles sus credenciales y tendría la entrevista como había aprendido a hacer viendo a sus “maestros” de corresponsalía. Sus artículos se había publicado en importantes medios y llevaba en su cartera de lona una selección para convencer al famoso.
Ya había pasado un rato desde que pidió el ultimo café. En ese momento escucho un brusco frenazo cerca de la terraza. Salió una persona rápidamente y avanzo a través de la terraza para entrar al hotel por la cafetería. En ese momento vio la cámara de Arthur. Le dedico una mirada llena de furia y comenzó a mentar a toda la familia de Arthur y diciéndole que le mataría si le sacaba una foto.
Arthur no conocía al sujeto. Le miraba sorprendido. No sabia de que se trataba ni quien podía ser ese tipejo que le insultaba y que hacia que todos los presentes le mirasen como un apestado por ser el responsable de romper la tranquilidad de la terraza. El poseso cada vez estaba mas cerca y levantaba su puño izquierdo en ademán de golpear a ese fotógrafo que le iba a sacar una foto sin pagarle la exclusiva.
El personajillo por fin llego a la mesa de Arthur y le siguió imprecando. Le cogió la cámara y tiro la libreta al suelo con el mismo gesto. La comenzó a levantar para tirarla mientras insultaba a Arthur que se levanto de la silla y observo al imbecil que tenia la cámara. Todos los buitres comenzaron a acercarse hacia donde estaban ellos y comenzaron a sacar fotos. Arthur llevaba su camisa color blanca y su chaleco multibolsillos marrón. El “agresor”con el traje granate y la camisa multicolor punteada y una cabeza mas alto que Arthur pensaba que ese “paparazzi” era un “buitre” mas al que se le podía asustar por miedo a no volver a tener ninguna exclusiva.
Arthur comenzaba a perder la paciencia. Por norma y ante cualquier “combatiente” con fusil y dotes de mando la paciencia y la colaboración era la única opción. Pero ese imbecil ni era un combatiente ni tenia un arma. Cerro los ojos y retraso su pie derecho. El sujeto no aprecio las señales y tiro la cámara al suelo. Crashh fue el sonido que escucho Arthur al golpear la Leica el suelo de la terraza. Pero a pesar de su rabia, aun no era el momento. Siempre ese cretino podría parar ahí y siempre en su profesión era preferible evitar cualquier incidente. Además como ya había comprobado la cámara era resistente. Al ver que Arthur no hacia nada el individuo prosiguió y los “buitres” seguían haciendo fotos preguntándose quien era ese.
Por fin Arthur abrió los ojos y vio que el fanfarrón le empujaba contra la mesa de atrás. El pie retrasado le ayudo a contrarrestar el empuje. Sin embargo no fue lo suficiente por tener la mesa cerca y noto por el ruido como se rompían unas tazas de porcelana blanca. Arthur siguió mirando al agresor y vio como intentaba propinarle un directo al mentón. Ese si era el momento.
El atacante cogió impulso seguro de que Arthur no haría mas que cubrirse la cara con sus brazos. Sin embargo el periodista arqueo el cuerpo hacia la izquierda y desplazo sus piernas al mismo lado. El fanfarrón encontró el vació donde momentos antes había estado la cara de Arthur a la vez que sentía la presión de una mano agarrando su extendido brazo derecho. Arthur ahora volvió a desplazar su pierna y trabo las del agresor de tal manera que le derribo. La iniciativa era ahora de Arthur. La fanfarronería comenzó a desaparecer del rostro del derribado. Pero en lugar de levantarse y retirarse, esbozo una sonrisa y dijo que le iba a matar. Arthur se rió por dentro de la estéril bravata. Volvió a cargar contra el periodista que esta vez se agacho a la vez que se impulsaba y golpeaba en el flexor solar al rival dejándole sin respiración. El cuerpo del grandullón estaba arqueado e intentaba boquear para recuperar la respiración. Arthur le miraba atento a su reacción. Le vio levantarse y levantar las manos. Arthur se acerco y en un rápido movimiento le golpeo en la entrepierna y le asesto un puñetazo que le impacto en el ojo y le acabo por derrumbar.
En ese momento se acerco una patrulla de la policía local. Arthur tenia multitud de testigos y las fotos no solo de sus compañeros sino también de muchos turistas que habían visto la pelea. Se giro a un policía y le dijo:
- quiero presentar una denuncia contra ese sujeto por agresión y robo de mi cámara de fotos.-
Arthur vio como le detenían y requisaban varias cámaras de video donde se veía la pelea además de las cámaras de seguridad del Hotel. Un colega se le acerco y le dijo:
- Oye tío, has tumbado a Filippo Corti, el nuevo novio de Gracia Indómita.
Arthur ahora comprendió que era un famosillo de las vísceras aunque no conocía a ninguno de los dos. Peor para él pensó. Esperaba que no volviese a ir de bravucón. Recogió la cámara y pago la cuenta sabiendo que ese día y en ese Hotel la entrevista no la podría hacer. Si esto era un descanso la próxima vez se iría a cubrir el próximo proceso de corrupción de un político en una republica bananera y pensó que era más seguro que los hoteles a los que iban los famosos de la caspa."
Saludos a todos.



