La cabeza de Ciceron
Con el relevo en la presidencia de la Conferencia Episcopal en nuestra bitácora hermana Reflexiones de un Modernista planteamos que Monseñor Blazquez pueda dar un cambio en la línea editorial de ciertos programas de la COPE. Aunque Juan Varela nos considera un optimista por plantear tal cosa, no debemos olvidar que por diversas componendas entre facción contrarias, cabezas mas altas han caído (que conste que no deseamos ningún mal a nadie) como a continuación vamos explicar en el siguiente ejemplo:
Tras la muerte de Cayo Julio Cesar, un joven apareció como heredero del conquistador de las Galias. Muchos miembros del Senado pensaron que seria mucho mas manejable que Cesar y mucho menos peligroso que Marco Antonio, el hombre fuerte de Roma en esos momentos. Uno de los senatoriales que colaboro en esta campaña a favor del joven Octavio, a la sazón con dieciocho años, fue el gran orador Cicerón, el cual lanzo todo su arsenal oratorio en contra de Marco Antonio (años mas tarde, Octavio realizo la misma estrategia contra Marco Antonio para justificar su enfrentamiento final como se puede ver en “Augusto y el poder de las imágenes , el cual precisamente no era una persona austera.
Tras dar poderes a Octavio y vencer en la Guerra de Modena a Antonio, el Senado bajo la guía de Cicerón pretendió deshacerse del joven Octavio, llegándose a amnistiar a los asesinos de Cesar. En este momento, Octavio decidió dar un “golpe de estado”(19 de agosto 43 a.C.) en palabras del profesor Roldan Hervas, haciéndose elegir cónsul. Vemos por tanto, como la actitud de Cicerón y de gran parte del Senado, se alternaba por una u otra opción, en función de sus intereses. En estos momentos, Octavio paso a llamarse Cayo Julo Cesar Octaviano. Una vez con el Consulado, se decreto la condena para los asesinos de Cesar, declarándose la guerra a estos.
Ante la inminente guerra contra los asesinos, en Bolonia (43 a.C) se reunieron Octaviano y Marco Antonio, siendo Lepido quien hizo la función de intermediario. Por esta concordia de Bolonia, se estableció el Triunvirato (segundo en mucha bibliografía) que si en el primer caso fue un arreglo entre particulares (Pompeyo, Craso y Cesar), este Triunvirato fue sancionado legalmente, estableciéndose por la Lex Titia (noviembre de 43 a.C.) los poderes de los triunviros.
Una de las consecuencias de esta concordia boloñesa, fue la carnicería posterior con las proscripciones que fueron llevadas a cabo entre trescientos senadores y 2000 equites, que oficialmente eran “enemigos de Roma” al estar relacionados con los asesinos de Cesar, pero que no fue mas que una venganza y un ajuste de cuentas entre facciones.
Una de las victimas, en diciembre del 43 a.C. fue Cicerón. Tras las “catilinarias” que le dedico el “padre de la oratoria” vino la fría venganza de Marco Antonio, el cual se cobro en su cabeza, todas las puyas que tuvo que recibir y una serie de cuestiones de índole personal. A pesar de haber sido Cicerón uno de los mas fuertes apoyos de Octavio le abandono para obtener un acuerdo con Marco Antonio el cual recibió como trofeo la cabeza y la mano derecha de Cicerón. Sin embargo, esas mismas descalificaciones personales y peores aun, surgieron posteriormente para justificar el enfrentamiento final y la victoria sobre Marco Antonio, como aparece en la Obra de Paul Zanker. Pero eso ya es otra Historia.
Saludos a todos.
BIBLIOGRAFÍA.
BRAVO, G.:Historia del mundo antiguo. Una introducción critica, Madrid, Alianza, 1995.
MONTANELLI, I.: Historia de Roma.Barcelona, Plaza y Janes, 1994.
ROLDAN HERVAS, J.M.: Historia de Roma, Salamanca, Universidad, 1995.
ZANKER, P.: Augusto y el poder de las imágenes, Madrid, Alianza, 1992.



